Me enteré de la verdad.
No es fácil aceptarla, no es fácil.
Hay un dolor gigante, que me quema el interior.
Me cambiaste. Y no supiste y no tuviste el pinche coraje para decirme.
Quedas como estúpido, como un estúpido mentiroso. Por lo menos yo nunca te mentí.
Ahora sé la verdad. A pesar de que es doloroso, trato de ser fuerte.
No puedo creer que me hayas cambiado. Pero claro, sólo era una "amiga" ¿Seguro?
No supiste terminar correctamente algo que ambos iniciamos.
Eres muy honesto ¿Verdad? Claro, ¿Por qué no creerte?
Me duele tanto el saber la verdad; pero más que la verdad, me duele el saber que no fuiste capaz de decirme la verdad. ¿Por qué?
Después de todo lo que pasamos juntos, por lo menos merecía saber la verdad, y aún así, creí tus estúpidas razones porque estaba realmente enamorada de ti.
No es posible, no puedo creer que no me hayas dicho la verdad.
Te confié mi amor y te aprovechaste.
¿Cómo saber si te engañarán? Imposible.
¿Por qué el romper duele tanto? ¿Por qué el caer duele tanto? ¿Por qué tenemos que sufrir?
Pensé que eras diferente. Típico, increíble que lo haya creído; estaba ciega de amor, no lo quise ver.
Dime ¿Qué de todo lo que me dijiste es verdad?
¿A caso todo fue mentira? ¿Tan ciega fui? ¿Tan enamorada estaba?
Increíble. Lo siento, no por ti, sino por tu madre, por tener un patán como hijo. Espero y se entere tu madre de como realmente eres. A ver si le parece divertido lo que haces, a ver si le parecen divertidos tus juegos, tus mentiras. A ver si sigue estando orgullosa de tener un hijo como tú.
Lograste algo, además de derramar algunas de mis lágrimas (que no mereces), lograste demostrar quien realmente eres... Un patán y siempre lo serás. Gracias por irte de mi vida, porque yo, (jaja) yo realmente merezco algo mejor que una basura como tú.
-Ximena
No hay comentarios.:
Publicar un comentario